Devocional de BYU: El presidente Oaks repite el llamado a ‘erradicar’ el racismo y unirnos en Cristo

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En un momento de los Estados Unidos definido por la división racial y otros desafíos históricos, el segundo líder de mayor antigüedad de la Iglesia desafió a los estudiantes de la Universidad de Brigham Young y más allá a descubrir la unidad mediante el amor eterno de Cristo y en Su evangelio.

Si las circunstancias lo permitieran, el presidente Dallin H. Oaks, primer consejero en la Primera Presidencia, se deleitaría en reunirse cara a cara con cada miembro de la “generación creciente” de la Iglesia para compartir su amor y consejo apostólico. 

“Puesto que no puedo reunirme con ustedes de forma individual como me gustaría, debo intentar ayudarles por medio de la enseñanza de principios correctos, e intentar ayudarles a seguirlos”, dijo él al comienzo de su devocional matutino del martes, 27 de octubre, en la Universidad de Brigham Young. 

La reunión en sí misma fue histórica, ya que fue la primera vez desde que comenzó la pandemia de COVID-19 en 2020 en que un grupo relativamente pequeño de estudiantes pudo participar de un devocional en persona en la universidad de la Iglesia. Aproximadamente 1.200 personas escucharon al presidente Oaks dentro del Marriott Center. Muchos más vieron su mensaje mediante BYUtv y otras plataformas de transmisión.

Como introducción a sus palabras sobre el racismo, él señaló que el mandamiento del Señor de “ama[r] a vuestros enemigos … y ora[r] por los que os ultrajan” tiene aplicación en las campañas políticas actuales.

“No diré nada más acerca de las elecciones, salvo para afirmar la neutralidad política descrita en nuestra carta reciente. Los insto a tratar a otros con civismo y respeto, y a votar”.

El expresidente de BYU señaló que los estudiantes de la universidad continúan enfrentando interrupciones sociales, académicas y profesionales debido a la pandemia. 

“Por favor, hagan su parte en cuanto a lo que se requiere en estas circunstancias inusuales”, dijo él. “Y recuerden que algunas de las pesadas restricciones, incluido el uso de mascarillas, no son solo para su protección inmediata sino para el bienestar de quienes les rodean”.

El presidente Dallin H. Oaks, primer consejero en la Primera Presidencia, habla a un grupo de estudiantes, que mantienen el distanciamiento social, reunidos en el Marriott Center, en el campus de BYU el 27 de octubre de 2020, en la primera reunión pequeña desde que comenzó el brote de COVID-19.El presidente Dallin H. Oaks, primer consejero en la Primera Presidencia, habla a un grupo de estudiantes, que mantienen el distanciamiento social, reunidos en el Marriott Center, en el campus de BYU el 27 de octubre de 2020, en la primera reunión pequeña desde que comenzó el brote de COVID-19.
El presidente Dallin H. Oaks, primer consejero en la Primera Presidencia, habla a un grupo de estudiantes, que mantienen el distanciamiento social, reunidos en el Marriott Center, en el campus de BYU el 27 de octubre de 2020, en la primera reunión pequeña desde que comenzó el brote de COVID-19. Credit: BYU photo

Las ansiedades del momento pueden llevar a la duda y la desesperación. Cualquiera sea la causa de los “grandes aumentos de la ansiedad” y sus diagnósticos de salud mental relacionados, la fe en Jesucristo sigue siendo la “primera línea de defensa”.

“Confiamos en Sus promesas de paz y en la purificación que Su Expiación hace posible”. 

Erradiquen el racismo

Lugo, el presidente Oaks enfocó el resto del devocional del martes en el tema del racismo. Él hizo referencia a las enseñanzas recientes del presidente Russell M. Nelson sobre ese tema durante la reciente conferencia general, junto con su propia súplica de que los santos de los últimos días “erradiquen” el racismo.

“Para hacerlo, debemos tener una idea clara sobre cómo deben analizarse los eventos actuales y cómo se debe actuar frente a ellos en vista de la vergonzosa historia de esclavitud de personas de raza negra de esta nación. Necesitamos comprender la forma en que los fundadores pospusieron resolver ese problema moral para obtener la ratificación de la Constitución a fin de crear esta nación”.

Las estatuas de figuras históricas prominentes asociadas con la esclavitud han sido derribadas o reemplazadas durante las protestas recientes en Estados Unidos. Las instituciones cambiaron los nombres de los edificios que honraban a personas con algún tipo de conexión con la esclavitud. Y un pequeño número de personas del campus de BYU solicitó cambiar los nombres de algunos edificios —e incluso el nombre de la Universidad de Brigham Young.

¿Están conscientes de lo que están intentando borrar los defensores y actores de estos esfuerzos?, preguntó el presidente Oaks. 

“Por razones que todo estudiante serio de la historia estadounidense comprende, incluso la Constitución de los Estados Unidos está manchada con concesiones a la esclavitud que se hicieron a fin de poder obtener la ratificación completa del documento. 

“Esas manchas textuales, por supuesto, fueron quitadas mediante las enmiendas que siguieron a la Guerra Civil, la cual costó cientos de miles de vidas a lo largo del norte y del sur [las dos coaliciones de estados de esa época que estaban a favor y en contra de la esclavitud en los Estados Unidos, respectivamente]. No puedo condonar que ahora borremos toda mención y honor a los líderes prominentes como George Washington, quien estableció nuestra nación y nos dio nuestra constitución, debido a que vivieron en un tiempo con aprobaciones y tradiciones legales que justificaban la esclavitud”.

Al recurrir a las palabras de Winston Churchill, el presidente Oaks advirtió sobre comenzar una “disputa entre el pasado y el presente” a expensas de perjudicar los intentos de mejorar el futuro.

“Compartimos nuestra historia y disfrutamos de las ventajas de nuestro gobierno constitucional y de la prosperidad de esta nación”, dijo él. “Los predecesores de muchos estadounidenses de diferentes orígenes hicieron grandes sacrificios para establecer esta nación. Cualesquiera que hayan sido esos sacrificios —de libertad, de propiedades o incluso de la vida— honrémoslos ahora por lo que han hecho por nosotros y abandonemos las peleas por el pasado. 

“Nuestro es el deber de unirnos y mejorar el futuro que todavía compartimos”.

Los clamores por justicia y ayuda de la generación más joven deberían ser oídos al utilizar tres “ayudas obvias”: la inspiración, la educación, y el pensamiento claro.

“De seguro, debe preferirse esa combinación antes que las acciones simbólicas que no logran nada más que una reverencia a la causa de la corrección política”.

La aprobación de Dios depende de nuestra devoción, no de nuestra raza

La muerte de George Floyd ocasionada por la policía en Minnesota el pasado mayo desencadenó protestas a lo largo de toda la nación, cuyo impulso se llevó adelante bajo el mensaje de “Black Lives Matter” [La vida de los negros importa].

“Por supuesto, la vida de los negros importa —esa es una verdad eterna que toda persona razonable debería apoyar”, dijo el presidente Oaks. “Desafortunadamente, ese persuasivo lema con frecuencia se usó o se entendió que representaba otras cosas que no cuentan con el apoyo universal. Los ejemplos incluyen abolir la policía, reducir de forma seria su eficacia o cambiar nuestro gobierno constitucional.

“Todos estos son temas apropiados para promover, pero no bajo lo que esperamos que sea un mensaje aceptado universalmente: Las vidas negras importan”.

El racismo, explicó él, se define por la idea de que la propia raza es superior a la de los demás. Esa es una idea que ha provocado que existan muchas leyes y políticas administrativas racistas. Pero las escrituras y las declaraciones proféticas recientes declaran que “el racismo personal y oficial” no es consistente con la palabra revelada de Dios.

Los estudiantes de BYU mantienen el distanciamiento social en el Marriott Center, en el campus de BYU en Provo, Utah, el 27 de octubre de 2020, en un devocional del campus con el presidente Dallin H. Oaks, de la Primera Presidencia. El devocional es la primera reunión en vivo desde que comenzó el brote de COVID-19.Los estudiantes de BYU mantienen el distanciamiento social en el Marriott Center, en el campus de BYU en Provo, Utah, el 27 de octubre de 2020, en un devocional del campus con el presidente Dallin H. Oaks, de la Primera Presidencia. El devocional es la primera reunión en vivo desde que comenzó el brote de COVID-19.
Los estudiantes de BYU mantienen el distanciamiento social en el Marriott Center, en el campus de BYU en Provo, Utah, el 27 de octubre de 2020, en un devocional del campus con el presidente Dallin H. Oaks, de la Primera Presidencia. El devocional es la primera reunión en vivo desde que comenzó el brote de COVID-19. Credit: BYU photo

“Me emocionó escuchar cuando el presidente Nelson incluyó una poderosa condena doctrinal del racismo y el prejuicio en su discurso en la conferencia general.

“Él dijo: ‘Me llena de pesar que nuestros hermanos y hermanas de raza negra de todo el mundo estén sufriendo los dolores del racismo y el prejuicio’. Ese fue el enfoque [del presidente Nelson], pero expandió su impacto al enseñar este principio: ‘Dios no ama a una raza más que a otra’. En consecuencia, condenamos el racismo por parte de cualquier grupo perteneciente a la creación de Dios en contra de cualquier otro grupo, en todo el mundo. El presidente Nelson hizo hincapié en ese punto diciendo: ‘La aprobación o desaprobación de Dios depende de su devoción a Dios y a Sus mandamientos, y no del color de la piel’”.

Dichas declaraciones del presidente de la Iglesia son oportunas —pero simplemente aclaran declaraciones que ha hecho en el pasado para condenar el racismo. El presidente Nelson ha pedido repetidamente a los santos de los últimos días de todas partes que abandonen las actitudes y acciones prejuiciosas en contra de cualquiera de los hijos de Dios, dijo el presidente Oaks.

Existen muchos ejemplos de racismo en contra de personas negras en la historia reciente de Estados Unidos —incluida la brutalidad policial y otros tipos de discriminación sistémica en las áreas del empleo y la vivienda, dijo el presidente Oaks. Los latinos, nativos americanos y asiáticos también han sido víctimas de esto.

Fuera de los Estados Unidos, ha habido otras tragedias causadas por el racismo, como el Holocausto y el genocidio tribal en Ruanda.

Los esfuerzos actuales por identificar y eliminar el racismo personal y oficial, dijo él, se logran mejor al comprender su relación con las referencias de las escrituras.

“Como creyentes que confían en la historia de las escrituras, podemos sentirnos perturbados y confundidos por las instrucciones y tradiciones registradas en la Biblia que puedan ser vistas como racistas o discriminatorias según la definición moderna”, dijo él. “Por ejemplo, dentro de las tribus de Israel, solo los miembros de la tribu de Leví eran aceptados para servir en el templo. Los israelitas en su conjunto tenían prohibido casarse con los cananeos y algunos otros de las tierras circundantes. La instrucción a los judíos de no asociarse con los samaritanos se debía a su descendencia parcial de pueblos no israelitas”.

Lo que es más importante, al comienzo, el evangelio no se debía enseñar a los gentiles.

“Durante Su ministerio mortal, Jesús revocó la prohibición de asociarse con los samaritanos y, mediante la revelación, luego de Su vida mortal, revocó la prohibición de llevar el evangelio a los gentiles. Pero estas y otras restricciones permanecen en la historia de las escrituras”.

Usando definiciones actuales, algunos podrían decir que tales acciones divinas y principios enseñados por profetas eran racistas.

“Pero Dios, que es el Padre amoroso de todas las naciones, tribus y etnias, no puede ser tildado de racista por Sus tratos con Sus hijos”, dijo el presidente Oaks. “A menudo, las razones de Su plan no son conocidas o comprendidas por los mortales. ‘Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos’, dijo Él mediante el profeta Isaías, ‘ni vuestros caminos mis caminos’ (Isaías 55:8)”.

Algunos, añadió él, han rechazado algún elemento del plan de Dios por no ser razonable “según las normas culturales que ellos podían comprender o aceptar”. Otros, que han aceptado el plan de Dios, se han basado erróneamente en normas culturales para proporcionar razones que Dios no ha revelado.

“De este modo, tanto los creyentes como los no creyentes pueden rechazar o intentar corregir los planes divinos basándose en normas culturales en lugar de las instrucciones de Dios. El curso más seguro es no rechazar ni complementar el plan divino mediante el razonamiento humano”.

Luego, el presidente Oaks pidió a su audiencia del devocional que nuevamente considerara el sabio consejo de Churchill: “Si comenzamos una disputa entre el pasado y el presente, descubriremos que hemos perdido el futuro”.

Ahora es el momento de dar oído al llamado del presidente Nelson a arrepentirnos, cambiar y mejorar, a la vez que nos volvemos más como Cristo.

“Solo el evangelio de Jesucristo puede unir y traer paz a las personas de todas las razas y nacionalidades”, concluyó. “Nosotros, que creemos en ese evangelio —cualquiera sea nuestro origen— debemos unirnos en amor mutuo y por nuestro Salvador Jesucristo”.

Debemos buscar “la mente del Señor” (1 Corintios 2:16) a fin de “mirar a otros, amarlos y tratarlos como Cristo lo haría y como Él desea que lo hagamos”.


Los artículos de esta sección no son oficiales pero han sido tomados de una fuente confiable y acreditada. Para ver el artículo completo original, consulta la siguiente Fuente: https://www.thechurchnews.com/es/2020/10/28/devocional-byu-presidente-oaks-erradicar-el-racismo-presidente-nelson-10578

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