El élder Soares describe los cimientos y frutos de la libertad religiosa durante discurso de apertura en Texas

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El mundo parece ser un lugar frágil, dada una pandemia global, incertidumbres económicas, discordia racial, una cultura de cancelación, procesos políticos asediados y una menor confianza en líderes y compañeros.

“Las cosas más profundas y verdaderas acerca de nosotros son nuestra fe y nuestras relaciones”, dijo el élder Ulisses Soares del Cuórum de los Doce Apóstoles en un discurso sobre la libertad religiosa transmitido el 28 de octubre. “Pero en medio de esta ansiedad, parece que no nos vemos unos a otros”.

Pero una mirada más cercana revela la dignidad de la acción humana en todas partes, con personas comunes convirtiéndose en personas extraordinarias —médicos tratando a los enfermos, congregaciones abasteciendo bancos de alimentos, voluntarios alimentando a los pobres, trabajadores humanitarios mitigando la destrucción de desastres naturales y vecinos cuidando a los vecinos.

“Los héroes morales siempre aparecen en primera fila de la tragedia”, dijo el élder Soares.

La libertad religiosa y la religión misma son fundamentales para fomentar los principios básicos de la dignidad humana y de los derechos humanos, así como los frutos de la libertad religiosa, que incluyen el incremento de la conversación civilizada y la compasión, y la conexión durante tiempos de crisis, dijo él.

Los comentarios pregrabados del élder Soares sirvieron como discurso de apertura de la Cumbre anual para la libertad religiosa de DFW 2020. El evento, que tuvo lugar del 28 al 30 de octubre, fue transmitido en línea durante una hora de cada mañana del evento. Otras sesiones programadas se centraron en los resultados de las recientes decisiones de la Corte Suprema, así como en la libertad religiosa en las fuerzas armadas, la educación y la comunidad hispana.

La dignidad humana universal

La dignidad es el principio sobre el que se basan los derechos humanos. Las sociedades prosperan cuando tanto la ley como la cultura reconocen, respetan y protegen el valor de cada persona, y las muchas diferencias religiosas y culturales en todo el mundo solo aumenta esa dignidad, dijo el élder Soares.

La dignidad humana es un derecho de nacimiento universal, independientemente de la religión, la raza, el género o la nacionalidad. Es un denominador común entre las tradiciones religiosas en todo el mundo, aunque las persecuciones religiosas continúan a nivel mundial.

“Y en un millón de maneras invisibles, los seres humanos se niegan unos a otros la dignidad básica, en la vida pública y privada”, dijo él.

El élder Ulisses Soares, del Cuórum de los Doce Apóstoles, presenta su discurso de apertura el 28 de octubre del 2020 para la Cumbre anual para la libertad religiosa de DFW.El élder Ulisses Soares, del Cuórum de los Doce Apóstoles, presenta su discurso de apertura el 28 de octubre del 2020 para la Cumbre anual para la libertad religiosa de DFW.
El élder Ulisses Soares, del Cuórum de los Doce Apóstoles, presenta su discurso de apertura el 28 de octubre del 2020 para la Cumbre anual para la libertad religiosa de DFW. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

Una consideración común por la humanidad permite un apoyo común de los derechos, ya que los derechos se derivan de la dignidad y la dignidad resulta de los derechos, continuó él. La ley establece una norma de comportamiento, pero solo la cultura puede fomentarla.

“Necesitamos ver un reflejo de nosotros mismos en los demás —nuestros sueños, esperanzas, heridas, temores y desesperanzas. De lo contrario, todos nos convertimos en desconocidos y extranjeros. Nuestras diferencias son a menudo utilizadas como barreras para dividirnos, cuando en realidad son una oportunidad para enriquecer nuestra vida.

“La dignidad es una obligación moral que sentimos hacia las personas, no apenas un requisito legal que cumplimos. Descubrimos nuestra dignidad al relacionarnos con los demás”.

Un llamado a la dignidad humana

“Proteger lo que más valoramos requiere articular y repetir ideas verdaderas”, dijo el élder Soares, llamando la reverencia por la dignidad humana “un punto de partida necesario” y una base necesaria de reciprocidad donde los derechos son acompañados por obligaciones y fundamentos.

Señaló a su Brasil natal, diciendo que mientras experimentaba un cambio dinámico a lo largo de los años del catolicismo romano a las iglesias pentecostales, protestantes y otras, la población ha logrado evitar un amplio conflicto sectario. “Aunque lejos de la perfección”, dijo, “la tensión se ha manejado a través del diálogo entre las diversas comunidades religiosas”.

La dignidad humana sirve como una constante en un mundo cambiante y los derechos humanos —cuando se aplican universalmente— suavizan los desequilibrios del privilegio, la riqueza y las oportunidades.

“La dignidad se trata de saber quiénes somos como seres humanos”, dijo el élder Soares. “La búsqueda del significado máximo, ya sea como individuo o como una comunidad, es una prerrogativa sagrada. Nadie puede imponernos ese camino; debemos definirlo por nosotros mismos. En todo momento y en todo lugar, cada persona cuenta”.

El valor de los derechos humanos

Las normas de derechos humanos fueron establecidas por primera vez después de la Segunda Guerra Mundial por líderes de naciones, culturas, religiones y sistemas políticos, dijo él.

“Estos derechos hablan por sí mismos, pero no pueden defenderse por si mismos”, dijo el élder Soares. “Esa es nuestra tarea. Creemos que nuestros derechos provienen de Dios, pero el cuidado de esos derechos depende de nosotros. Este origen divino es importante, porque si los derechos se convierten simplemente en lo que la mayoría de la gente quiere, entonces no son más que un juego de poder o una simple opinión. Pero el tiempo, la sabiduría y la práctica demuestran que están más profundamente arraigados”.

Y los derechos solo son tan confiables como las personas que los ejercen, agregó él.

La influencia positiva de la religión

La libertad religiosa es importante porque la religión en sí misma es importante, y el curso de la historia muestra que los seres humanos son religiosos por naturaleza, dijo el apóstol.

“La religión ofrece un marco mediante el cual las personas encuentran significado, pertenencia e identidad —ya sean cristianos, judíos, musulmanes, budistas, hindúes o cualquier otra religión. Como ha escrito el rabino Jonathan Sacks, la religión nos da ‘la sensación de participar en algo vasto e importante’”.

Un visor de una cámara muestra al élder Ulisses Soares, del Cuórum de los Doce Apóstoles, mientras graba su discurso de apertura el 28 de octubre del 2020 para la Cumbre anual para la libertad religiosa de DFW.Un visor de una cámara muestra al élder Ulisses Soares, del Cuórum de los Doce Apóstoles, mientras graba su discurso de apertura el 28 de octubre del 2020 para la Cumbre anual para la libertad religiosa de DFW.
Un visor de una cámara muestra al élder Ulisses Soares, del Cuórum de los Doce Apóstoles, mientras graba su discurso de apertura el 28 de octubre del 2020 para la Cumbre anual para la libertad religiosa de DFW. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

Las iglesias y congregaciones de todo tipo unen a las comunidades, mientras que el esfuerzo por vivir una vida espiritual amplía las perspectivas y ennoblece las luchas diarias, dijo el élder Soares. “La religión nos enseña a superar las debilidades dentro de nosotros y a luchar contra las injusticias fuera de nosotros”.

Él reconoció que las personas e instituciones religiosas no son perfectas, dados los actos de extremismo individual en los últimos años y los casos de instituciones que han tenido que aprender de sus errores.

“Pero a pesar de las imperfecciones de las personas e instituciones religiosas, la experiencia religiosa proporciona un mapa para entender mejor la vida”, dijo él.

Citando a su compañero en el apostolado, el élder Jeffrey R. Holland, él añadió: “La religión no tiene monopolio sobre la acción moral, pero siglos de creencias religiosas —incluyendo la asistencia a la iglesia institucional, a la sinagoga o la mezquita— han sido claramente preeminentes en la formación de nuestras nociones del bien y mal”.

El élder Soares hizo hincapié en que los valores y la moral no son creados por ideas o la razón, sino que son “dados por Dios, quien los incorpora en nuestra naturaleza. … Traza el linaje de nuestro entendimiento moral y encontrarás la religión en las raíces”.

Colocar ‘civil’ en el discurso

Las palabras que uno usa pueden unificar o separar, causar un daño duradero o ganar respeto, dijo el apóstol, agregando que “la gente recuerda las palabras y cómo son dichas” y que uno puede hablar tanto civilizadamente como con convicción.

“El discurso civil significa un intercambio maduro, serio y riguroso de ideas, no una evasión del desacuerdo que es diluida, vaga y poco sincera. … El problema al que nos enfrentamos hoy es que hemos pasado ya del punto de apenas no ser civiles. Hemos llegado al punto de ser desdeñosos. En muchos casos, estamos no solo en desacuerdo unos con otros, sino que nos despreciamos unos a otros”.

El civismo, entonces, debe reflejar un amor por los demás —que se encuentra al pasar más tiempo escuchando a las personas que son diferentes a uno mismo, dijo el élder Soares.

“No nos sintamos tan amenazados por una diferencia de opinión. En cambio, respetemos las creencias sinceras de nuestros vecinos y, al hacerlo, es posible que sus propias creencias se fortalezcan. … Tenemos que aprender a no ofender tanto como a no ofendernos”.

Conectarnos en tiempos de crisis

Si bien una crisis expone la falta de conexión de la sociedad, también revela un anhelo de unión, dijo el élder Soares. “Nunca nos sentimos tan amados o conectados con el mundo como cuando ayudamos a aquellos que están en problemas o cuando recibimos ayuda en tiempos de gran necesidad”.

Él citó una congregación de santos de los últimos días en Bellevue, Washington, que ofreció su capilla —sin costo alguno, por el tiempo que fuera necesario— a amigos musulmanes para reunirse y orar después que un incendio provocado destruyó la mezquita local

“Muchas acciones pequeñas como esta se suman para generar confianza social, fortalecer la amistad entre la sociedad y asegurar que defendamos la libertad religiosa de los demás”.


Los artículos de esta sección no son oficiales pero han sido tomados de una fuente confiable y acreditada. Para ver el artículo completo original, consulta la siguiente Fuente: https://www.thechurchnews.com/es/2020/10/30/elder-soares-cumbre-anual-para-la-libertad-religiosa-de-dallas-fort-worth-2020-10647

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