Rebecca Mehr: socias esenciales en la obra de salvación y exaltación

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Nota del editor: Esta narración es parte de una serie de Church News titulada “Mujeres del convenio”, en la que las mujeres de la Iglesia hablan de sus experiencias personales con el poder del sacerdocio y comparten lo que han aprendido al seguir el consejo del presidente Russell M. Nelson de “trabajar con el Espíritu para comprender el poder de Dios, o sea, el poder del sacerdocio” (“Tesoros espirituales”, conferencia general de octubre de 2019).

Estaba reunida con un grupo de hermanas misioneras fieles y maravillosamente dedicadas en Surinam a fines del verano del 2012. Mi esposo y yo estábamos sirviendo como líderes de misión de la Misión de las Indias Occidentales, y yo había comenzado a notar un tema común en las preguntas de estas fieles y dedicadas hermanas jóvenes.

“Me siento como una intrusa. ¿De verdad se supone que debo estar aquí?”. “¿Algún día seré tan buena enseñando el evangelio como lo son los élderes?”. “¿Puedo realmente hacer esto?”. Estas mujeres querían saber si pertenecían, cuál era su papel y de qué manera se les necesitaba en la obra misional.

Rebecca Mehr, miembro de la mesa directiva general de la Sociedad de Socorro. Rebecca Mehr, miembro de la mesa directiva general de la Sociedad de Socorro.
Rebecca Mehr, miembro de la mesa directiva general de la Sociedad de Socorro. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

Luego, en octubre del 2012, el presidente Monson hizo el anuncio trascendental de que las hermanas podrían ser llamadas a servir a los 19 años en vez de los 21. A medida que nuestra misión crecía con misioneros más jóvenes, tanto élderes como hermanas, comencé a notar una diferencia fascinante —esas preguntas sobre la pertenencia y el propósito desaparecieron en gran medida. Llegué a la conclusión de que estas jóvenes se sintieron afectuosamente acogidas por un profeta de Dios al servicio misional y, como resultado, no dudaron de su contribución ni de su propósito.

Como mujeres, muchas de nosotras tenemos preguntas similares con respecto a nuestra participación en la obra de salvación y exaltación, o en la Iglesia en general. ¿Cuál es mi papel? ¿Cómo contribuyo? ¿Y con qué autoridad? ¿Y puedo realmente tener acceso al poder de Dios para hacer Su voluntad?

Las mujeres fieles del convenio acceden al poder de Dios todos los días; solo que no solemos llamarlo el poder del sacerdocio. Me emociona que el presidente Nelson esté invitando a las mujeres a estudiar y comprender la autoridad del sacerdocio que se les otorga, así como su acceso al poder de Dios o al poder del sacerdocio.

Para mí, ha sido útil tratar de ser precisa al estudiar y hablar sobre el sacerdocio. ¿Qué significa realmente una palabra o frase específica de las escrituras? Por ejemplo, trato de diferenciar entre la autoridad del sacerdocio y el poder del sacerdocio.

A nuestras hermanas misioneras en las Indias Occidentales, les explicamos que su llamamiento y el ser apartadas por alguien que posee las llaves del sacerdocio les otorgaba la autoridad del sacerdocio —permiso o licencia— para enseñar el evangelio. Pero para ser misioneras eficaces, necesitaban acceso al poder de Dios, o el poder del sacerdocio, el cual está disponible a través de convenios. Y a través de nuestros esfuerzos intencionales por guardar esos convenios, cada una de nosotras puede crecer en nuestra capacidad de aprovechar el poder de Dios.

Rebecca Mehr, fila posterior a la derecha, parada con hermanas misioneras y miembros cuando servía junto con su marido como líderes de misión en Surinam en 2012. Rebecca Mehr, fila posterior a la derecha, parada con hermanas misioneras y miembros cuando servía junto con su marido como líderes de misión en Surinam en 2012.
Rebecca Mehr, fila posterior a la derecha, parada con hermanas misioneras y miembros cuando servía junto con su marido como líderes de misión en Surinam en 2012. Credit: Rebecca Mehr

El hermano Tad Callister hace esta conexión: “… la participación en las ordenanzas salvadoras desbloquea y desata ciertos poderes de la divinidad en nuestra vida que no están disponibles de ninguna otra manera”.

Desde niña, reconocí que “siempre [podía] tener su Espíritu con[migo]”. Este poder divino había sido “desbloqueado y desatado” para mí por medio de mis convenios del bautismo y al recibir el don del Espíritu Santo. El poder y el espíritu de Dios se manifestaron en mi vida a través de respuestas a las oraciones, guía en las decisiones de mi vida y una cálida tranquilidad en momentos difíciles.

Por medio de convenios y ordenanzas posteriores al bautismo, se han “desbloqueado y desatado” poderes adicionales de la divinidad para mí. Cuando era una joven soltera, entré en el santo templo de Dios y recibí una investidura de poder, un don de conocimiento de cómo llegar a ser como Él. Cuando fui apartada como misionera de tiempo completo, mi corazón se llenó de gran amor por la gente de Francia y un profundo deseo de compartir el evangelio con ellos. Más tarde, cuando me llamaron y me apartaron para ser presidenta de las Mujeres Jóvenes de barrio, fui bendecida para ser perceptiva a las necesidades espirituales de nueve jovencitas.

En cada caso, una ordenanza del sacerdocio proporcionó acceso al poder del sacerdocio.

Rebecca Mehr con su familia. Rebecca Mehr con su familia.
Rebecca Mehr con su familia. Credit: Rebecca Mehr

A veces las hermanas están indecisas al afirmar con claridad que les ha sido dada autoridad del sacerdocio por el líder del sacerdocio que posee las llaves y quién las apartó, o que tienen acceso al poder del sacerdocio a través de sus esfuerzos justos. En mi opinión, esto se debe a que las hermanas no están acostumbradas a pensar en sí mismas de esta manera, y de alguna manera se siente irrespetuoso o inapropiado. Y, sin embargo, esto es precisamente lo que nuestro profeta nos suplica que comprendamos y sobre el que actuemos.

¿Cómo luce el poder de Dios en la vida de las mujeres justas? Es muy diferente en comparación con la definición de poder del mundo. No se trata de visibilidad o jerarquía. Se trata de impacto. Se trata de levantar y amar de alma a alma. Se trata de enseñar en el momento, escuchar, comprender y discernir uno a uno. Se trata de inspirar y liderar grupos de mujeres, hombres y niños. Se trata de enseñar a escuchar los susurros del Espíritu, y actuar con valentía en cada pequeño pensamiento, todo con la intención de guiar a otros hacia Cristo. Eso es el poder de Dios.

Durante mucho tiempo se nos ha enseñado que, como mujeres, podemos recibir revelación personal, ser guiadas, consoladas y enseñadas por el Espíritu, y desarrollar dones espirituales —para nuestra propia guía y bendición. Ahora, somos invitadas por un profeta a aplicar esa capacidad espiritual en consejos y congregaciones. Saber que la “autoridad del sacerdocio” y el “poder del sacerdocio” también se aplican a las mujeres nos abre los ojos a la verdad de que somos socias esenciales con los hermanos en la obra de salvación y exaltación.


Los artículos de esta sección no son oficiales pero han sido tomados de una fuente confiable y acreditada. Para ver el artículo completo original, consulta la siguiente Fuente: https://www.thechurchnews.com/es/2020/10/21/mujeres-sacerdocio-convenio-rebecca-mehr-socias-salvacion-exaltacion-10439

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